Olímpo Olímpo no Mi

Estuve medio libro XV pensando que Metamorfosis era solamente para justificar un mundo vegano. Sin embargo, entre principios ayurvedicos de las propiedades de los elementos, metafísica de la reencarnación y ciclos estacionales en lugar de etapas de la vida, Ovidio (o Pitágoras) enfatiza la herencia toryana en el pueblo romano:

"Todo se transforma, nada perece; el espíritu anda errante, va de aquí allá y de allí acá, ocupando cualquier cuerpo" 

Al estilo de Harald en Elbaf, Numa agarra el fierro caliente de Roma para cambiar el estilo guerrero a uno más pacífico. Pero parece ser que a los dioses poco les importa el equilibrio y la vida en armonía, porque si bien todo el pueblo lo lloró al segundo rey de Roma, no hubo una apoteosis divina. Incluso Egeria, la ninfa esposa de Numa fue a llorar sus penas en el bosque y le dijeron que no rompa las pelotas, que hay niño pasándola peor en el mundo.

Más allá de las historias, realmente no se que esperaba para este último libro. Me queda la sensación de que fue todo un chamuyo para el César y Augusto. Es más, creo que el cierre perfecto de la obra era la historia de cómo Esculapio, conocido por los amigos griegos como Asclepio llego para salvar las papas en una epidemia en tierras italianas.

Mi sesgo profesional psicológico, y específicamente con una lectura constante desde la psicodinámica profunda, me ha llevado a confirmar para mis adentros que la metamorfosis no es más que una metáfora del cambio de la voluntad de un cuerpo a otro cuerpo, de un territorio a otro territorio, de una generación a otra generación. Quiero creer que es eso. Cuando pensamos en reencarnación solemos confundir alma con consciencia. Pensamos que serán nuestros ojos los que vieron y verán en otra vida, y nuestras creencias las que juzgaron y juzgarán en otros capítulos de nuestra existencia. Supongo que de ahí viene el "yo en otro vida fui..." cuando hacemos ademán de cierta facilidad o talento.

Esta es la gran enseñanza que el libro me dejó, los cuerpos no son tan importantes, ni siquiera las mentes, sino las voluntades. Esas son las que mueven la historia, las generaciones. Las voluntades son los dioses haciendo uso de nuestra carne para encaminarnos a nuestro Self, a la individuación de nuestra alma en algo que es más grande que nosotros. Es hacer nuestro algo que es más que nosotros, Luffy expresa la fuerza del dios Nika, así como Joy Boy lo hizo hace 800 años y nosotros heredamos a los dioses griegos que aun viven en nuestra alma.


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