Ama a quien llora por ti
El libro XIV además de tener muchas transformaciones de gente en estatua nos encuentra con Circe, que está recibiendo un pedido de "poción de olvido por amor no correspondido" por parte de Glauco. Circe podría haberle mandado a buscar a los lotófagos, también podría haberle hecho ella una poción para olvidar a Scila, pero prefirió darle un consejo muy parecido al que nos dan Las Pastillas del Abuelo. Circe le dice: Glauco, yo te re doy y...
No llores por quien no te ama, ama a quien llora por ti.
Como era de suponerse, Glauco no escuchó el consejo, ni acepto el amor de la bruja. Pero, con las brujas no se jode, porque te cagan la vida. Y por estar Glauco suficientemente maldito por el amor que con nada se cura, decidió Circe no meterse más con él, pero convertir a su amada Scila en un monstruo come hombres, que luego se comería a seis compañeros de Ulíses. Ojalá maldiga Crice a Nolan como maldijo a Glauco, porque éste último no la humilló tanto como el primero.
Lo que sigue del texto es una preparación para el gran final. Se trata de la metamorfosis de hombres en dioses. Pero para lograr esto, Ovidio primero tiene que enlazar el parentesco de Roma con todo el mundo griego. Siguiendo la tradición de Helánico de Lesbos, Dionisio de Halicarnaso y Licofrón, que luego será consolidada en la Eneida de Virgilio y por pedido de Augusto, Ovidio hace de Eneas, héroe troyano, padre del linaje de los fundadores de Roma. Así Troya y Roma siempre serán ciudades hermanas y los griegos siempre serán, de algún modo, el enemigo. Finalmente, Ovidio nos cuenta apresuradamente la ascensión de Eneas al Olimpò y también la de Rómulo. ¿Son acaso los hombres iguales a los dioses en esta Roma decadente o es que hasta lo divino se ha devaluado al destruir la república? Hybris, hybris y más hybris. Mientras Roma pierde su esplendor, para convertirse en un imperio más, los dioses deben aceptar en su monte VIP a cualqiuier boludo que ande dando vueltas por ahí con un barco, una espada y un puñado de guerreros.

Comentarios
Publicar un comentario