Ánima-Tetis

El libro XI comienza con una historia de lo más interesante. Orfeo venía tirándose unos temas desde hacía ya un rato. Algo que movía y conmovía a animales y otros bicharracos que nos recuerdan a nuestras Sombras, nuestras pulsiones más instintivas. Sin embargo, había algo que Orfeo no gestionaba muy bien (y lógico), que era el contacto con el Ánima, probablemente debido a la petrificación de su jermu. La integración de la Sombra nos lleva al contacto con el Ánima, de ahí que aparecieran mujeres con pieles de bestias atraídas por el canto. Pero no por disfrute, sino para cagarlo bien a trompadas. Cuando la integración se convierte en la invasión, suele estar motivada por algún bloqueo o algo que no hemos podido terminar de superar; en el caso de Orfeo, la muerte por petrificación de Eurídice.

Luego seguimos con uno de los pocos mitos que mi padre me contaba durante la infancia, el de Midas. Obviamente, mi viejo me lo contaba con fines de paliar las constantes influencias capitalistas de unos durísimos años 2000 en el Río de la Plata. La historia nos recuerda que lo óptimo en este mundo es comer, tomar y reproducirnos como buenos cristianos. El oro es algo totalmente sobrevalorado que hay que dárselo a la Iglesia para liberarnos de nuestros pecados. De no ser este el mensaje, creo que tengo muchos temas por resolver con relación a esta historia y, sobre todo, con mi padre.

Posterior a esto, Ovidio se manda una de sus líneas donde comienza a relacionar varias historias y personajes, comenzando con Laomedonte, uno de los fundadores de una de las veinte mil Troyas. Justamente en la construcción de uno de los muros. La cuestión es que el tipo se metió en un crédito con el rey del mar que luego desconoció. Esta historia nos recuerda la importancia de agradecer y pagar lo debido por aquellos mecanismos defensivos de la consciencia; en caso contrario, nuestras "cosechas" de la consciencia pueden terminar "bajo olas" de inconsciente, y nuestra ánima, en riesgo de ser devorada por una criatura marina.

Así se da una secuencia de mitos donde se le enseña al eácida Peleo la importancia de saber interpretar los símbolos/transformaciones de nuestra Ánima Tetis, para el nacimiento de nuestro héroe interior (Aquiles, en este caso). Si bien lo logra y forman una familia, se tienen que tomar el palo porque Peleo se mandó un cagadón familiar, matando o siendo cómplice de la muerte de un hermano. Justo vienen a tener el mal orto de llegar al reino de un rey que había perdido a su hermano y estaba re bajoneado. La historia que cuenta de las circunstancias, si bien es interesante, no aporta mucho. No así la del Lobo de Peleo, una nueva historia donde nos recuerdan la importancia del Ánima Tetis para ser escuchada por el Self y aquietar a los demonios de la Sombra.

Me gustaría adentrarme en el simbolismo de cómo la tristeza por su pérdida fraternal lleva a Céix a la mar y termina cagando, pero quedaría muy largo y, sobre todo, muy cargado el artículo. Quizás algún día escriba solo de eso.

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