Paren un poco

El libro sexto de las metamorfosis comienza con la conocida historia de Aracne. Esta era sin dudas la mejor tejedora de su época, el areté, la excelencia de tejedora. Su habilidad la llevó a una tremenda arrogancia que le hizo vociferar que podía competir con la mismísima diosa Minerva. La diosa se le apareció con la forma de una viejita para darle la oportunidad de reparar su impiedad, pero Aracne levantó la apuesta y desafió a la diosa a una competencia de tejedoras. El resultado, según Ovidio, fue un claro empate. El problema fue que Aracne tejió en una gran manta todos los crímenes de los dioses para con los humanos, lo que desató la ira de Minerva que, como castigo, le lanzó una poción de hierbas venenosas y la transformó en una araña. El problema de Aracne es la impiedad, no conocer su medida y su límite como humana e intentar rivalizar de igual a igual con un dios. En este mito resuena también la oposición técnica y naturaleza, esa pretensión de la habilidad humana de querer ser mejor que la creación natural, en este caso, divina.

La segunda historia es la de Níobe. Que celosa de los inciensos que le prendían a la diosa Latona, pide a su pueblo que lo dejen de hacer para adorarla sólo a ella. Su argumento es el de tener decendencia divina y catorce hijos, mientras que la diosa Latona, también conocida como Leto, solo tiene dos. Níobe, arrogantemente, se jacta de ser mejor madre que la diosa, pero olvida que los hijos de Leto son Febo y la cazadora. Mientras que las cosas de palacio van despacio, los asuntos divinos van al palo. Leto se queja al olimpo por la impiedad de Niobe y bajan Apolo y Artemisa que, en una klling spree matan a flechazos a 7 de los hijos de Níobe. A pesar de su desgracia Níobe levanta la apuesta con la diosa y se sigue burlando de ella por tener todavía menos decendencia. Lo que hace que los gemelos arqueros maten a sus siete hijas restantes. 

Las dos historias son muy similares y el Meta relato es el mismo. Un humano se muestra arrogante para con un dios, hay un desafío entre ambos, hay una posibilidad de reparar la ofensa y frenar, el humano no acepta esa posibilidad y es castigado de forma totalmente horrible. El mensaje sigue siendo conócete a ti mismo, conoce tus límites. Por eso “No olviden que el perdón es lo divino y errar a veces suele ser humano.“, como decía Fito Paez.

La siguiente historia es muy corta y Habla de un padre que le da de morfar su hijo a los dioses, estos se lo comen y luego lo rearman, pero, como les faltó el hombro le pusieron uno de marfil. No se que sentido tendrá esta historia, además de mostrar a los dioses como monstruos caníbales. Ya el libro venía medio brutal pero, con esto, Ovidio nos dice: ojo con estos dioses que están del orto mal y son capaces de cualquier cosa ante la más mínima provocación.   

La última historia, la de Fiomela, es aún peor. Para aquellos que se quedaron con que la brutalidad era solo divina, tenemos a un héroe de batallas navales, al rey de Tracia, Tereo. El tipo gana una batalla y se casa con una linda muchacha. Hasta ahí todo bien, pasa que el único deseo de la muchacha era volver a ver a su hermana. Tereo va al reino de no se donde a buscar a la hermana y, cuando la ve, se pone como loquita con su cuñada, a tal punto que decide llevársela, encerrarla en un castillo, cortarle la lengua y convertirla en su esclava sexual. Al final su jermu se entera y logra liberar a la sister. Entre las dos planean la verganza y no se les ocurre mejor idea -y acá empieza la hybris a romper todos los códigos- que matar a su propio hijo y dárselo de comer a Tereo. Tereo se lo come. Osea, ¡dale Tereo, no es pollo, date cuenta! Cuando se entera de esta locura total las intenta perseguir, pero ambas se metamorfosean en pájaros y vuelan. Lo mismo hace Tereo que se convierte en una abubilla, también conocida como Paput. ¿Porqué la gente se podía convertir en papuputos pájaros después de cometer tamañas atrocidades? No lo se, traigan a Jung que interprete este arquetipo escapi-transformista. La cuestión es que arrancamos el capítulo con horror desmedido, castigos brutales y canibalismo de los dioses y terminamos con horror desmedido y canibalismo entre humanos. No se salva nadie, ¡Ragnarok apocalíptico ya! ¡No a la rencarnación!  



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