Laton[T]a soberbia

Desde las primeros textos, me han llamado la atención tres de las varias metamorfosis que Ovidio narra: los que se convierten en animales/insectos, los que se convierten en plantas y, en tercer lugar, muy utilizado en estos textos clásicos, la posesión de una deidad que ocupa la carne de algún mortal.

Es curioso como una virtud puede llevarte muchas veces a terminar convertido en una criatura tan rechazado culturalmente como lo araña. Pero esto, una vez más, es una enseñanza que no es suficiente con ser muy groso en algo para trascender y autorrealizarse. Como dijo el tío Ben: "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Yo creo que la clave está en reconocer lo divino en todo don que se nos ha dado, y cuando digo divino me refiero a como ciertos elementos de nuestra psique se potencian. Cómo decía un compañero de clase en Universidad antes de un fútbol 5 "a ver si constelo el arquetipo de Maradona"

Pero esto no explica porqué Aracne vence a una mismísima deidad, no debería haber nada más perfecto que un dios. Yo entiendo que hay un elemento clave con la que cuenta la Meónide: la personificación. Mi interpretación es que la obra de Palas es perfecta en términos divinos, pero carente del elemento (que considero) fundamental en el arte que es lo personal. El artista es el medio por el cual, a través de sus creencias, lecturas, traumas o lo que se quiera, nos lleva a un lugar abstracto y profundo de nuestro propio ser. En otras palabras es necesario el puente de lo terrenal para completar una virtud. ¿Será esa misma envidia de la diosa que convierte a Aracne en un ser totalmente terrenal y universalmente rechazado como la araña? Nunca hay que competir contra una deidad.

Como inciso, creo que los temas sobre los telares tendrían algo que ver con el castigo, pero no voy a detenerme en eso.

Al igual que en el Libro donde nos contaban las historias y los castigos de Baco, algo qué debemos aprender y tener siempre presente es la importancia de respetar y honrar a todas las divinidades, sin importar que lugar ocupen en el Olimpo (o fuera de él), ni que tan crack seamos nosotros, nuestros dones son siempre una virtud de ellos.

Sin ir más lejos, esto fue lo que le paso a Níobe, pensando que el haber dado a luz incontables veces tenía hijos para tirar y regalar. Creía que esa comodidad le daba el poder y la dicha de deshonrar a la mismísima diosa de la maternidad, madre de Apolo y Artemisa, que tuvo que irse a una isla flotante para que no la encuentre Hera. En este caso, para darle una lección de humildad, cagó a flechazos a todos sus hijos, hijas y hasta creo que yernos, lo que llevo a la mujer a convertirse en piedra. Esto nos recuerda a la importancia de no sepultarnos en un rol, o de vivir de personas que no seamos nosotros, porque perderlas nos dejarían totalmente inertes. Aracne al menos tenía un don que era propio, esto la llevó a convertirse en un bicho que está todo el día tejiendo telarañas. Níobe por otro lado, se enorgullecía del don de la fertilidad, creyendose aún más poderosa que Latona. Quizás si Aracne hubiese perdido la competencia también se hubiese convertido en piedra.



Comentarios

  1. "Como inciso, creo que los temas sobre los telares tendrían algo que ver con el castigo, pero no voy a detenerme en eso." Yo entré por ahí con la F100 en quinta... jajaja. Me encanta como las lecturas y los recortes son tan distintos. Igual en este encaramos bastante parecido el tema de la impiedad para con los dioses. Estaba re claro que iba de eso mal... que bueno invocar el arquetipo maradoniano... magia!

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