El arte de saber narrar
Dadas todas las proezas del héroe Perseo, todo iba viento en popa y parecía que iba a quedarse con la pibita. Pero había una última prueba que faltaba, cagarse bien a trompadas con su exnovio y sus amigos. Se ve que el editor de Ovidio le dijo que le faltaban acción a su obra, así que el hombre se explayó en una buena gresca entre Perseo contra Fineo y sus amigos. Finalmente se define de la manera que supongo cada uno de nosotros se preguntaba desde la segunda carilla de estar leyendo "mil maneras de morir por un héroe griego", con la cabeza de medusa congelando a todo el mundo.
Pediré auxilio a un enemigo
Perls (padre fundador de la Guestalt) pensaba que todo elemento de los sueños nos representa a nosotros mismos. Yo soy yo, pero también yo soy la ola que me está golpeando, soy mi compañero de clase que se está burlando de mi porque fui sin pantalones al colegio, etc. En esta idea, me gusta pensar que Perseo y Fineo no son más que dos polos de un mismo espectro que podemos encarnar: el que se lo labura y merece, el que estaba antes y por confiado (y cagón) se lo pierde. Ovidio nos cuenta, sin perder el simbolismo, de una forma más concreta para que nos sirve dominar nuestra cabeza de medusa. La comodidad del ser humano, pero por sobre todo el miedo al fracaso, nos puede bloquear, convertirnos en Fineo porque no nos creemos capaces de rescatar nuestra Anima, ni de vencer un especie de Leviatan neputniano. Con la cabeza de medusa congelamos y mantenemos dominado esa parte de nuestra persona. El encuentro con el Anima es fundamental en el camino del Héroe, para siempre estar del lado Perseo de la vereda.
A modo de déficit atencional del autor, la historia de la cortada de cabeza de Medusa sirve para introducir el nacimiento de Pegaso, que a su vez sirve para entender la creación de una fuente donde parece se juntaban las Musas a cantar. Esto a su vez sirve para contar la historia de cuando unas pibas retaron a las Musas convencidisimas de que tenían alguna chance. Dentro de los cantos de las retadas aparece la historia ni más ni menos que el rapto de Perséfone (Prosperina según Ovidio). En términos generales lo que rescato de esta segunda mitad del libro V es la importancia de saber qué voces escuchar. Saber escuchar la voz de la Musa interior es lo que nos hace conectarnos con lo poético, sano y creativo de nuestro ser.
El arte de contar historias así como de contarnos nuestra propia historia, tiene una fuerza especial para la base de la salud mental, pero por sobre todo para el camino de la individuación. Podríamos detenernos en lo que cuentan, pero me gustaría centrarme en que en el proceso de conocerse no importa la objetividad, ni el engrandecer desmerecidamente. Se trata de encontrar la potencia (en cuanto potencialidad), lo profundo y transformador, que tiene cada historia de nosotros para nuestro crecimiento.
Michael White y David Eptson, creadores de la terapias narrativas, nos hablan de el eso que tiene "la historia oficial" que nos contamos de nosotros mismos, y la importancia de las "historias alternativas" que también nos sucedieron pero que por contradecir las primeras o lo que sea las desechamos. En terapia trabajamos mucho esas historias alternativas, pero para darle el peso que merecen y no chocarnos con las contradicciones, es fundamental que nos lo cuenten las Musas.

Ta bueno esto pa pensar "todo elemento de los sueños nos representa a nosotros mismos.", no sabía nada de la Gestalt.
ResponderEliminar"Perseo y Fineo no son más que dos polos de un mismo espectro que podemos encarnar". Esta otra, posta que todos hemos sido Perseo y Fineo también. Tremendo capítulo nos deja Ovidio.
La idea de una historia oficial de nosotros mismos e historias alternativas me parece muy genial también. Viste que cada vez que contamos nuestra historia lo hacemos de forma diferente, acentuamos más algo u omitimos cosas.
TIraste toda la Psico-carne al asador en este capítulo, espero de para desarrollar más estos temas.
Si, esa visión de los sueños lo leí hace poco y me dejo flasheando. Capitulazo, y eso que no nos detuvimos en las historias de las Musas jaja
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