Bullying divino
Siempre que recordamos a los dioses griegos, más que por sus poderes o hazañas, los recordamos por las atrocidades que han cometido. El libro II de Las metamorfosis es un gran ejemplo de esos horrores. El primer cuento es un caso de pésima paternidad. Febo permite a su hijo realizar una tarea para la que no está apto todavía, con resultados mortales y catastróficos para toda la humanidad. Luego Júpiter, comete abuso y adulterio en el mismo párrafo, provocando la que la ira de Juno, quién le da una paliza a la ninfa Calisto y no contenta aún la convierte en una osa, luego en una estrella y finalmente se queja para que le saquen el brillo. En el siguiente cuento Apolo venga un adulterio a flechazos y luego Mercurio convierte a un viejo en piedra por no guardar un secreto. El mensaje de este libro es claro, "no te metas con los dioses" porque tienen todo el tiempo del mundo para joderte la vida. Los castigos suelen ser arbitrarios, desmedidos, aunque siempre muy creativos. Es esta parte caótica de los dioses la que más sorprende y aterra. Por momentos son un espejo de la violencia del azar, aunque también actúan como un patrón de medida para los excesos de los mortales. Si una mujer es demasiado bella ofuscará a las diosas y atraerá a los dioses, lo que parecía una ventaja evolutiva rápidamente puede convertirse en una desgracia. La famosa frase de Delfos de "nada en demasía" es parecida a la visión oriental de "no destacar entre la multitud" como virtud, para poder pasar desapercibido ante los terribles embates del bullying divino.

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